De niño a grande. Un sueño por cumplir. El viaje de la vida

Molino de viento
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El Viaje de la Vida.

 

12 meses 12 destinos de pequeña
Sí, así era yo de pequeña

Cuando decidí iniciar este proyecto la gente me decía: “vas a tener que viajar un montón”, “de qué vas a escribir, si todavía no conoces mundo”. Y eso era cierto. Hasta hace un par de años había viajado muy poco. Una de mis motivaciones para iniciar 12 Meses 12 Destinos fue la posibilidad de viajar más. Y sí, tendría que empezar a trabajar en mis viajes para poder sacar todo el material posible. A veces sería sencillo y, otras veces, bastante duro. Pero hay algo de lo que nadie se daba cuenta. Si un mes no puedes viajar porque estás ahorrando para el viaje del mes siguiente, no pasa nada. Siempre podrás pararte a pensar en el viaje de la vida. Sí, ese viaje de la vida que iniciamos siendo pequeñitos. Jugando a ser lo que querías ser de mayor: bailarina, policía, astronauta, enfermera, actriz…

De pequeño sueñas con que de mayor vas a ser alguien importante. Vas a ayudar a los demás, vas a ser valorado o vas a llevar uniforme. Y no siempre podemos llegar a cumplir ese destino porque a lo largo de nuestro viaje nos hemos encontrado caminos cortados. O porque, simplemente, según vamos avanzando, nos damos cuenta de que ese no es nuestro camino. Pero no pasa nada. Nunca pasa nada. Porque allá donde un camino se acaba, emerge otro que te lleva a otro lugar. Mejor o peor, sí, pero sólo hay una manera de descubrirlo.

Señales en el camino

Por eso yo he decidido tomar este camino. Y me va a dar igual tener que saltar piedras o cruzar lagos, correr 20 kilómetros o dormir a la intemperie. Mientras yo siga encontrando señales de que éste es mi camino, no voy a desistir. Y de eso se trata el viaje de la vida, de ir descubriendo las señales que nos indican el camino correcto. Esas señales que te dicen que la persona de la que te estás enamorando es la adecuada. Las que te indican que has nacido para ayudar a la gente. Esas señales que te empujan a estudiar una carrera u otra.

Y a mí las señales me han traído hasta aquí, hasta vosotros. Hasta este blog y estas redes sociales. Y me han traído para teneros cerquita, para aprender; para enseñar y para vivir. Para mostrar al mundo que puedo juntar mis aficiones y convertirlas en mi pasión.

El viaje de la vida

Por eso quiero terminar dándote un consejo. Que nadie te diga por qué camino debes ir. Que nadie te dirija el viaje de la vida. Si crees que las señales te indican que vas por el camino correcto, corre, salta, juega y disfruta mientras lo recorres. Siempre habrá tiempo de retroceder y buscar otro camino si esas señales cesan. Es en el camino donde aprendes, donde te creas y donde forjas la persona que eres. Pero disfruta el camino. Disfruta todo lo que puedas. Porque lo importante, aunque no lo creas no es el destino hacia el que te diriges. Lo importante es, en sí, el camino que recorres durante el viaje de la vida.

 

 

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